Sánchez disuelve las Cortes y convoca elecciones generales para el 29 de noviembre

En una declaración institucional solemne y sin preguntas desde el Palacio De La Moncloa, el Presidente Del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado la convocatura de unas elecciones unos meses antes de lo previsto. Este anuncio llega unos días después de la derrota de los dos decretos sobre vivienda, reiterandose la muestra de desapoyo por parte de la cámara baja. Sánchez ha resumido una legislatura muy difícil y ha pedido varias veces un apoyo mayor a un gobierno de "coalición progresista".
“Hace más de tres años las urnas decidieron volver a apostar por un Gobierno de coalición progresista. Nos ha tocado gestionar emergencias inéditas, navegar una coyuntura internacional muy difícil; hemos tenido que trabajar con un Congreso muy bronco. Hemos tenido que batirnos contra élites muy poderosas que no se presentan a las elecciones, pero quieren controlar nuestro país. Y con la peor oposición de la historia, que bloquea políticas que eran buenas para el país y las boicotea desde las autonomías”, ha explicado Sánchez.
“Hemos transferido a esos gobiernos autonómicos más recursos que nunca y ellos han comprado áticos y privatizado hospitales”, ha lanzado directo contra Isabel Díaz Ayuso. “A pesar de eso, España no ha dejado de avanzar; es la economía que más crece de la UE, el poder adquisitivo ha aumentado el triple que Francia o Alemania. Hemos ampliado becas, permisos de maternidad, dependencia, cartera del servicio de salud. Y hemos puesto en marcha una modernización profunda del país con el fondo Next Generation. Más de la mitad de nuestra energía procede de fuentes renovables. Y nos hemos negado a sacrificar el estado del bienestar en el altar del 5%”, ha insistido.
“Hemos hecho todo lo que estaba en nuestras manos, nos hemos esforzado por construir un mundo mejor. Apoyamos a Ucrania, a la UE, a la ONU, combatiendo a los tiranos, a los tecnooligarcas. Hemos duplicado nuestra ayuda a la cooperación internacional. Todo eso ha convertido a España en un referente mundial de paz, feminismo y prosperidad. Hemos cosechado los mejores datos económicos y sociales de cualquier gobierno. Es un hecho”
“Quiero dar las gracias a la generosidad de otras fuerzas parlamentarias. Y gracias a la mayoría social que ha sacado lo mejor de sí misma. Sé que a esa mayoría le indigna lo que ha pasado en el Congreso. Sé que hemos cometido errores. Quedan muchas injusticias sociales que corregir, muchas metas en servicio público y vivienda. Lo cierto es que, para hacer más, necesitamos el apoyo de la gente; debemos lograr que el Parlamento nos dote de una mayoría progresista mucho más amplia. Por eso, tras informar al Rey, he decidido convocar Consejo Extraordinario para convocar elecciones el 29 de noviembre. Ahora depende de vosotros. El mundo se acerca a una época muy compleja” ha comunicado Sánchez.
En el espectro conservador, este escenario de debilidad del Gobierno —acentuado de forma definitiva tras el impacto de la crisis en Ceuta— ha desatado un clima de optimismo generalizado. Tanto en el PP como en Vox se da por hecho un vuelco electoral a su favor, aunque esto no frenará la inevitable competencia interna por el liderazgo del bloque si logran alcanzar la mayoría absoluta. El punto de partida de ambos partidos es asimétrico: mientras los populares se han mantenido en una posición lineal en torno al 30% de los sufragios —repitiendo cifras muy próximas a las de 2023—, el partido de Santiago Abascal es el que registra la tendencia de crecimiento más significativa.
El escenario político español se sumerge definitivamente en la precampaña electoral, a pesar de que el periodo regulado por la ley no se iniciará de forma oficial hasta las dos semanas previas a los comicios. En realidad, la tensión preelectoral ha marcado la pauta durante el último año, impulsada por una oposición que ha reclamado el adelanto de las urnas de manera sistemática desde el arranque del mandato.
El actual jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, aspira a repetir el éxito de su estrategia de 2023, cuando logró conservar la presidencia mediante una compleja política de alianzas que desafió los pronósticos demoscópicos iniciales. Sin embargo, el panorama actual de cara a las próximas elecciones generales ofrece un nivel de dificultad significativamente mayor para el bloque oficialista. Los principales sondeos privados coinciden de forma unánime en proyectar una victoria contundente del bloque conservador. De cumplirse las estimaciones, la suma de las fuerzas del Partido Popular y Vox rebasaría la mayoría absoluta en porcentaje de voto, lo que certificaría un cambio de rumbo en la Moncloa tras casi una década de administraciones progresistas.



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