Carlos Alcaraz triunfa ante Taylor Fritz y se clasifica para su tercera final consecutiva en Wimbledon
- Javier Kreisler

- 11 jul 2025
- 5 Min. de lectura

“Ganar en Wimbledon siempre es especial, y llegar a otra final aquí es un sueño. Taylor es un gran competidor, y hoy me obligó a dar lo mejor de mí”
En una tarde cálida en el Centre Court del All England Club, Carlos Alcaraz, el número 1 del mundo y bicampeón defensor de Wimbledon, consolidó su supremacía en el césped londinense al derrotar al estadounidense Taylor Fritz por 6-4, 5-7, 6-3, 7-6(6) en un partido de semifinales que se extendió durante dos horas y 37 minutos. Con esta victoria, el joven español de 22 años se aseguró un lugar en la final de Wimbledon 2025, manteniendo intacta su aspiración de conquistar un histórico tercer título consecutivo en el torneo más prestigioso del tenis mundial.
El encuentro, disputado ante un público que llenó las gradas del mítico estadio, fue una demostración del talento, la resistencia y la inteligencia táctica de Alcaraz, quien enfrentó a un Fritz en gran forma, actualmente número 5 del ranking ATP. Desde el inicio, el español dejó claro que no estaba dispuesto a ceder terreno. Rompió el servicio de Fritz en el primer juego del partido, aprovechando un revés largo del estadounidense para tomar una ventaja temprana. Alcaraz mantuvo su saque con autoridad durante el primer set, cerrándolo por 6-4 en 38 minutos gracias a una combinación de golpes profundos desde el fondo de la pista y una precisión notable en sus subidas a la red.
Sin embargo, Fritz, conocido por su potente saque y su solidez en hierba, no se dejó intimidar. En el segundo set, el estadounidense elevó su nivel, apoyándose en su servicio –que alcanzó los 16 aces en el partido– y en un juego más agresivo que le permitió conectar 13 ganadores y cometer solo cuatro errores no forzados. Tras salvar un punto de break en el décimo juego, Fritz aprovechó un momento de desconcentración de Alcaraz para romper su saque y ganar el set por 7-5, empatando el marcador y encendiendo las esperanzas de los aficionados que soñaban con ver al primer estadounidense en la final de Wimbledon desde Andy Roddick en 2009.
El tercer set marcó un punto de inflexión. Alcaraz, lejos de perder la calma, ajustó su estrategia. Comenzó a variar la altura y el ritmo de sus golpes, obligando a Fritz a defender desde posiciones incómodas. Dos quiebres de servicio, uno en el cuarto juego y otro en el octavo, le dieron al español el control del set, que cerró por 6-3 con un ace que desató el rugido de la multitud. La capacidad de Alcaraz para leer el juego de su rival y adaptarse en tiempo real fue evidente: sus devoluciones, profundas y anguladas, neutralizaron el saque de Fritz, mientras que su movilidad en la pista le permitió defender puntos que parecían perdidos.
El cuarto set fue una batalla de alto voltaje. Fritz, consciente de que estaba ante su última oportunidad, desplegó un tenis valiente, golpeando con potencia desde ambos flancos y buscando constantemente la red para evitar los intercambios largos en los que Alcaraz suele imponerse. El español, por su parte, respondió con una mezcla de defensa sólida y contra Ataques precisos, incluyendo varias dejadas que sorprendieron a Fritz y arrancaron aplausos del público. Ninguno de los dos cedió su servicio, lo que llevó el set a un tiebreak cargado de tensión.
En el desempate, Fritz mostró su garra, salvando un punto de partido con un saque directo y llegando a tener dos puntos de set a su favor. Sin embargo, Alcaraz, con la compostura de un veterano, respondió con una derecha cruzada ganadora y una dejada ejecutada con maestría para igualar el marcador. En el punto decisivo, con el marcador 6-6, el español cerró el partido con un passing shot de revés que dejó a Fritz sin respuesta, sellando el 8-6 en el tiebreak y desatando la euforia en el Centre Court.
“Jugar en Wimbledon siempre es especial, y llegar a otra final aquí es un sueño. Taylor es un gran competidor, y hoy me obligó a dar lo mejor de mí”, dijo Alcaraz en la entrevista a pie de pista, visiblemente emocionado pero manteniendo la humildad que lo caracteriza. “Sé que la final será otro desafío enorme, pero estoy listo para darlo todo”. Con esta victoria, Alcaraz extendió su racha invicta en Wimbledon a 19 partidos y acumula 23 triunfos consecutivos en el circuito, consolidándose como una fuerza dominante en el tenis actual.
Por su parte, Taylor Fritz abandonó la pista con la cabeza en alto. Su actuación en Wimbledon 2025, que incluyó victorias destacadas como una remontada épica en primera ronda ante Alexander Zverev y un sólido triunfo en cuartos contra Karen Khachanov, lo confirma como uno de los jugadores más competitivos del circuito. “Carlos es increíble. Jugué a un gran nivel, pero él siempre encuentra la manera de responder”, admitió Fritz en rueda de prensa. “Me voy orgulloso de lo que logré aquí, pero obviamente quiero más”.
El duelo de Alcaraz contra Fritz no solo fue un espectáculo deportivo, sino también una muestra del contraste de estilos que define el tenis moderno. Por un lado, Fritz representa la potencia y la consistencia de un tenista clásico de hierba, con un saque demoledor y un enfoque directo. Por otro, Alcaraz encarna la versatilidad y la creatividad, capaz de combinar golpes de fuerza con toques sutiles y una capacidad atlética que lo hace parecer omnipresente en la cancha. Su promedio de 9.2 puntos ganados por juego en el lado defensivo y un 78% de puntos ganados con el primer saque en este partido, según las estadísticas de Infosys, reflejan su dominio en todos los aspectos del juego.
Con esta victoria, Alcaraz está a un paso de hacer historia. De ganar la final, se uniría a un exclusivo grupo de leyendas –Björn Borg, Pete Sampras, Roger Federer y Novak Djokovic– como los únicos hombres en la Era Abierta en conquistar tres títulos consecutivos de Wimbledon. Su rival en la final saldrá del enfrentamiento entre Jannik Sinner, el actual número 2 y campeón del Abierto de Australia, y Novak Djokovic, el siete veces campeón de Wimbledon que busca igualar el récord de ocho títulos de Roger Federer. Ambos representan desafíos formidables, pero Alcaraz, con su confianza y su historial reciente, llega como favorito.
El impacto de Alcaraz trasciende lo deportivo. En España, su ascenso ha desatado una fiebre comparable a la que generó Rafael Nadal en su momento. Las calles de Murcia, su ciudad natal, están llenas de pancartas y pantallas gigantes para seguir la final, mientras que en las redes sociales, el hashtag #VamosCarlitos se ha convertido en tendencia global. Su carisma, combinado con su ética de trabajo y su capacidad para manejar la presión, lo ha convertido en un ídolo para una nueva generación de aficionados al tenis.
Mientras el sol se ponía sobre el All England Club, los aficionados abandonaron el Centre Court con la certeza de haber presenciado otro capítulo en la ascendente carrera de Carlos Alcaraz. El domingo, el mundo del tenis tendrá los ojos puestos en él, esperando ver si el joven español puede seguir escribiendo su nombre en la historia de Wimbledon. Por ahora, una cosa es segura: Alcaraz está listo para el desafío, y el césped de Londres parece ser su reino.







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