La verdad detrás de "La Nueve", según José Manuel Guerrero Acosta
- Nicolás Guerrero

- 3 may
- 6 min de lectura
Bajo la luz de un continente que trataba de recomponer su pulso tras años de devastación, Flash Info ha realizado una entrevista exclusiva con el historiador militar José Manuel Guerrero Acosta para desentrañar, con rigor y perspectiva, el papel de los republicanos españoles en la liberación de París. El objetivo es claro y responde a la esencia de este medio: ir más allá de la épica y someter los hechos al filtro del conocimiento, comprender no solo lo que ocurrió, sino por qué ocurrió y qué implica hoy. Porque la historia de "La Nueve" no es únicamente una narración de heroísmo, sino un caso de estudio sobre memoria, reconocimiento y estrategia en el marco de la Segunda Guerra Mundial.
Antes de la noche del 24 de agosto de 1944, antes de que los semiorugas con nombres españoles atravesaran las calles de la capital francesa, hubo un itinerario complejo, casi invisible, que explica por qué aquellos hombres estaban allí y no en otro lugar. No se trataba de una unidad improvisada ni de un accidente histórico, sino del resultado de una concatenación de decisiones, derrotas y oportunidades que redefinieron el papel de miles de exiliados. La entrevista con Guerrero Acosta permite ordenar ese proceso y entenderlo en su justa dimensión, aportando una lectura que trasciende el relato convencional.
Pregunta: ¿Cuál fue el periplo de los soldados republicanos desde su llegada a Francia exiliados (1938-1939) hasta el desembarco en Normandía (su paso por el norte de África, cómo consiguieron meterse en el ejército de la Francia Libre, etc…)? ¿Quién y cómo se les llevó desde el Magreb (desde el protectorado francés) hasta Reino Unido?
Respuesta: La mayoría de estos combatientes que entraron en París encuadrados en la novena compañía del regimiento de marcha del Chad venían de las colonias francesas, venían de Argelia. Algunos estuvieron combatiendo contra los alemanes ya en Libia y otros estaban formándose y, cuando fue liberada la parte norte de Marruecos, Argelia, Túnez, etcétera, en el año 1944, fueron enviados a Inglaterra. En Gran Bretaña se equiparon con material americano, porque antes tenían material inglés y fueron enviados a Normandía. Desembarcaron unas semanas más tarde del Día D. (Más de 150.000 soldados aliados cruzaron el canal de la Mancha, logrando establecer una cabeza de puente crucial tras duros combates) y empezaron a combatir en Francia, llegando hasta la invasión de Alemania. Ese fue el periplo que hicieron. Es decir, que habían combatido en la Guerra Civil Española, entraron en Francia algunos de ellos, otros estuvieron combatiendo con los partisanos franceses, otros se enrolaron en la Legión Extranjera Francesa y otros se enrolaron en las unidades que estaban en el norte de África francés. Después, todos pasaron a Gran Bretaña y fueron redistribuidos en grandes unidades como esta del regimiento de marcha de Chad, que fueron en la novena compañía los primeros que entraron. Es decir, que tuvieron un periplo muy grande. También hubo combatientes españoles republicanos en el ejército británico. Combatieron en unidades inglesas.
Ese recorrido —de la derrota en España al combate en África, de allí a Gran Bretaña y finalmente a Normandía— no solo es geográfico, es también político y militar. Permite entender por qué La Nueve, integrada en la División Blindada del general Philippe Leclerc de Hauteclocque, se convirtió en una unidad de alto rendimiento dentro del dispositivo aliado.
Pregunta: ¿Fue La Nueve una buena unidad de combate, o su fama se debe más a la épica que a los méritos tácticos?
Respuesta: La Nueve fue una unidad de combate muy buena porque todos los componentes de la compañía, la 9.ª compañía, que estaba formada prácticamente entera al principio, sobre todo de los que entraron en combate en Francia, eran casi todos españoles y eran todos antiguos combatientes, es decir, que tenían experiencia de la Guerra Civil, lo que algunos de sus compañeros franceses y, sobre todo, mucho más tarde, cuando ya empezaron a entrar más franceses en las unidades de la Segunda División Blindada, no tenían experiencia y ellos sí la tenían. Por tanto, eran muy buenos combatientes, eran elegidos por sus jefes y tenían mucha confianza en ellos. De hecho, esa fue la razón de que avanzaran en vanguardia, encuadrados en el regimiento de marcha del Chad, en la Segunda División Blindada, avanzaran en vanguardia y entraran los primeros en París.
El historiador afirma que: la primacía de La Nueve no fue simbólica, fue operativa. Su experiencia previa en la Guerra Civil Española se tradujo en eficacia táctica en el campo de batalla europeo.
Pregunta: ¿Francia les trató como héroes o como extranjeros que habían sido útiles?
Respuesta: Francia trató a todos los combatientes de la Segunda Guerra Mundial que se retiraron como excombatientes. Es decir, todos tuvieron la consideración de antiguos combatientes del ejército francés. Tuvieron muchos de ellos condecoraciones y los que quisieron quedarse a vivir en Francia lo hicieron allí sin ningún problema y muchos acabaron en asilos o en casas de retiro dedicados a los veteranos del ejército francés, como Manuel Fernández, uno de los que yo conocí personalmente. Es decir, que los trató como al resto de los combatientes, pero no mejor porque hubieran sido los que liberaron París, sino exactamente igual, porque de hecho, hasta muchos años más tarde prácticamente no tuvieron ningún reconocimiento como que fueron los primeros que entraron en la capital de Francia.
Aquí aparece la distancia entre la realidad de los hechos y su posterior reconocimiento.
Pregunta: Ganaron en Francia lo que habían perdido en España. ¿Eso consuela o duele más?
Respuesta: Yo creo que para los antiguos combatientes del ejército republicano que estuvieron en la Segunda Guerra Mundial fue una ocasión única, por supuesto, en sus vidas, el poder combatir contra los nazis que tenían mucha relación porque habían ayudado al ejército franquista durante la Guerra Civil Española. Para ellos, supongo, por lo que han declarado siempre, fue una oportunidad de combatir a aquellos que habían ayudado a que se perdiera la causa de la República en la guerra. Y supongo que les sería un pequeño consuelo, porque algunos pudieron volver luego a España, pero otros no volvieron nunca. Y por otro lado, sería un dolor no haber podido ganar la guerra, la Guerra Civil y los que no pudieron volver a España, no poder volver a hacer una vida normal en España. De todas formas, hubo muchos que se quedaron en Francia y tuvieron sus familias, empezaron una nueva vida y, para ellos, supongo que sería un gran consuelo el poder encontrar otro lugar donde vivir.

Pregunta: ¿Cómo recibió el ejército español, ya en democracia, la historia de estos hombres?
Respuesta: La historia de estos combatientes de la nueve, que fueron los que entraron primeros en París, realmente ha estado oculta durante muchos años. En los años 70, el primer artículo que se publicó en España fue en 1971, en una revista de historia de las más importantes que había en ese momento en España, Historia y Vida. Estoy hablando de en pleno franquismo, donde un historiador español dio a conocer esta verdad de que en agosto de 1944 los que entraron a liberar París los primeros fueron republicanos españoles. Fue el historiador Alberto Fernández el que hizo este artículo. Desde luego, hasta entonces no se había hablado nada de ellos, ni en Francia ni en España. Es decir, que ni en el ejército español ni en la sociedad española en general se sabía nada de esto. Ya unos años más tarde empezaron a aparecer, ya en democracia, otros trabajos, otros libros y tanto en España como en Francia se les empezó a reconocer. Hoy en día tienen un jardín dedicado en Madrid y tienen también dedicatorias en el mismo París, donde han participado los últimos veteranos antes de fallecer, que ya creo que no queda ninguno vivo. Participaron en reconocimientos, fueron condecorados por el presidente de la República en varias ocasiones y estuvieron en las condecoraciones los últimos años, los más mayores.
En el Museo del Ejército en Toledo, en la última parte del recorrido histórico, hay una mención a los republicanos, a los soldados de la Nueve como combatientes en la Segunda Guerra Mundial y hay algunos objetos que yo me preocupé de que donara Manuel Fernández, que fue una persona que yo conocí y fui a entrevistar a Francia y me dio varios objetos personales suyos para que estuvieran en una vitrina en el museo.
La Nueve no solo fue decisiva en la liberación de París, sino que muestra cómo la historia puede ser, durante décadas, selectiva en su memoria. Hoy, su reconocimiento es mayor, pero su legado sigue planteando preguntas incómodas sobre identidad, relato y justicia histórica. Porque entre experiencia, olvido y recuperación se juega una parte esencial de la comprensión histótica europea.












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