La visita histórica de Pedro Sánchez a Vietnam: un hito diplomático y económico en tiempos de incertidumbre global
- Lucía Ferrer

- 9 abr 2025
- 6 Min. de lectura

La visita oficial del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a Vietnam entre el 8 y el 10 de abril de 2025 marcó un momento trascendental en la historia de las relaciones entre España y este país del sudeste asiático. Como la primera visita de un jefe del Ejecutivo español desde el establecimiento de relaciones diplomáticas en 1977, este viaje no solo simbolizó un fortalecimiento de los lazos bilaterales, sino que también reflejó una estrategia más amplia de España para diversificar sus mercados en un contexto global marcado por tensiones comerciales y la necesidad de autonomía económica. Acompañado por los ministros de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, y de Agricultura, Pesca y alimentación, Luis Planas, así como una delegación de empresarios, Sánchez desplegó una agenda intensa en Hanói y Ho Chi Minh, con el objetivo de profundizar la cooperación política, económica y cultural entre ambas naciones.
Contexto global: La guerra comercial y la apuesta por Asia
La visita de Sánchez a Vietnam no puede analizarse sin considerar el telón de fondo geopolítico y económico en el que se desarrolló. En abril de 2025, el comercio internacional se encontraba bajo presión debido a una escalada de medidas proteccionistas impulsadas por el presidente estadounidense, Donald Trump. Con aranceles del 46% impuestos a las exportaciones vietnamitas hacia Estados Unidos, Vietnam enfrentaba un escenario económico desafiante. Esta situación, combinada con un arancel del 20% para la Unión Europea y del 34% para China, llevó a los líderes europeos a buscar alternativas para mitigar el impacto de estas políticas. En este sentido, la gira de Sánchez, que también incluyó una parada en China, se enmarcó en un esfuerzo por diversificar los mercados y reducir la dependencia de socios comerciales tradicionales.
Vietnam, con una economía que ha mantenido un crecimiento promedio del 6% anual durante las últimas dos décadas, se presenta como un destino estratégico. Con una población de más de 100 millones de habitantes y una ubicación privilegiada en el sudeste asiático, el país se ha consolidado como un centro manufacturero y un beneficiario clave de la reconfiguración de las cadenas de suministro globales. Su “diplomacia del bambú”, caracterizada por una postura neutral y flexible en las relaciones internacionales, ha atraído la atención de líderes mundiales, como lo demuestra la reciente visita del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y las previstas de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente francés, Emmanuel Macron.
Un hito diplomático: La primera visita oficial
El aterrizaje de Sánchez en Hanói el 8 de abril fue recibido con gran expectación por las autoridades vietnamitas. El ministro de Cultura, Deporte y Turismo de Vietnam, Nguyen Van Hung, dio la bienvenida a la delegación española en el aeropuerto internacional de la capital, marcando el inicio de una visita cargada de simbolismo. Este viaje no solo fue el primero de un presidente del Gobierno español, sino también el primero de un alto dirigente español desde la visita de los reyes Juan Carlos y Sofía en 2006. Además, coincidió con el 15º aniversario de la elevación de las relaciones bilaterales a una asociación estratégica (2009-2024) y con la conmemoración del 50º aniversario de la reunificación de Vietnam tras el fin de la guerra en 1975.

La agenda oficial comenzó el 9 de abril en Hanói, la capital política del país. Sánchez fue recibido con una ceremonia en el Palacio Presidencial y mantuvo reuniones con las cuatro principales autoridades vietnamitas: el secretario general del Partido Comunista y máximo líder del país, To Lam; el primer ministro, Pham Minh Chinh; el presidente, Luong Cuong; y el presidente de la Asamblea Nacional, Tran Thanh Man. Estas reuniones reflejaron la importancia que Vietnam otorgó a la visita, subrayando su interés en fortalecer los lazos con España en un momento clave para su desarrollo económico y su proyección internacional.
Reforzando la confianza política
Durante su encuentro con el primer ministro Pham Minh Chinh, Sánchez destacó el compromiso de ambos países con el multilateralismo y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La Declaración Conjunta firmada por ambos líderes reafirmó la voluntad de avanzar hacia una “relación estratégica integral”, abriendo la puerta a una cooperación más profunda en áreas como el comercio, la inversión, la cultura y el desarrollo sostenible. Además, se suscribieron cinco acuerdos bilaterales en materia de consultas políticas, agricultura y pesca, escuelas diplomáticas, cultura y deporte, y un protocolo financiero que permitirá respaldar inversiones españolas en Vietnam con créditos por 305 millones de euros a través del Fondo para la Internacionalización de la Empresa (FIEM).
En su reunión con To Lam, Sánchez reconoció el papel de Vietnam como un actor clave en la región del sudeste asiático y su compromiso con el desarrollo sostenible. Con el presidente Luong Cuong, ambos líderes exploraron el potencial de colaboración en sectores como el turismo, el comercio y el deporte, mientras que ante Tran Thanh Man, Sánchez expresó su deseo de fortalecer los intercambios parlamentarios para beneficio mutuo de ambas sociedades. Estas conversaciones no solo consolidaron la confianza política, sino que también sentaron las bases para una relación más dinámica y ambiciosa.
Una agenda económica ambiciosa
El componente económico fue uno de los pilares centrales de la visita. España mantiene un significativo desequilibrio comercial con Vietnam: en 2024, las importaciones españolas desde Vietnam alcanzaron los 5.200 millones de euros, mientras que las exportaciones no superaron los 530 millones. Con el objetivo de corregir esta brecha, Sánchez puso énfasis en promover la presencia de empresas españolas en sectores estratégicos como las infraestructuras, la energía, el agua y las tecnologías verdes.
El 10 de abril, Sánchez viajó a Ho Chi Minh, la capital económica de Vietnam, donde participó en un foro empresarial bilateral que reunió a representantes de compañías españolas y vietnamitas. Empresas como Indra, Airbus, Roca, Porcelanosa, Acciona, Meliá, Grupo Antolín, Siemens Gamesa, El Corte Inglés y Acerinox, que ya tienen presencia en el país, estuvieron representadas, junto con otras como ADIF, Renfe, Talgo, Recover y Palladium, que buscan expandir sus operaciones. Durante el foro, Sánchez destacó el “saber hacer” de las empresas españolas, especialmente en áreas como las infraestructuras ferroviarias, donde España es una referencia mundial. “Esperamos contribuir a la modernización de la movilidad que Vietnam está diseñando”, afirmó.
El protocolo financiero de 305 millones de euros firmado en Hanói se convirtió en una herramienta clave para facilitar la entrada de empresas españolas en el mercado vietnamita. Estos créditos, gestionados a través del FIEM, estarán destinados a proyectos en sectores prioritarios, como el transporte, las energías renovables y la gestión del agua. Además, se firmaron memorandos para fomentar la colaboración en agricultura, cultura y deporte, abriendo nuevas oportunidades para sectores como el agroalimentario y el turismo.
Aspectos culturales y simbólicos
La visita de Sánchez también tuvo un fuerte componente cultural, especialmente en el contexto del 50º aniversario de la reunificación de Vietnam. En Hanói, el presidente español rindió homenaje a los héroes nacionales del país con una ofrenda floral en el Monumento de los Héroes y Mártires y visitó el Mausoleo de Ho Chi Minh, un gesto que generó debate en algunos sectores, pero que fue interpretado como un acto de respeto hacia la historia y la identidad vietnamita. Sánchez expresó la “cercanía del pueblo español” con Vietnam en este año de conmemoración, subrayando los lazos de amistad entre ambas naciones.
Además, la visita incluyó anécdotas que captaron la atención mediática, como el regalo que Sánchez recibió: un retrato artístico que representaba a él y a su esposa, Begoña Gómez, con rasgos asiáticos. Este detalle, aunque menor, reflejó la calidez y el interés de Vietnam por personalizar la bienvenida al líder español.
Implicaciones estratégicas y desafíos pendientes
La visita de Sánchez a Vietnam no estuvo exenta de desafíos. La revisión de la ley de inversiones extranjeras que el Comité Central del Partido Comunista de Vietnam abordaba durante esos días puso de manifiesto la necesidad de adaptar el marco regulatorio para atraer más inversión extranjera. Si bien Vietnam ha avanzado en su apertura económica, persisten barreras administrativas y regulatorias que dificultan la entrada de empresas extranjeras, incluidas las españolas, en sectores como el agroalimentario y el farmacéutico.
Por otro lado, la coincidencia de la gira con la guerra comercial impulsada por Trump añadió una capa de complejidad. Aunque el Gobierno español insistió en que el viaje no buscaba reemplazar la relación con Estados Unidos, sino diversificar mercados, las conversaciones sobre los aranceles y sus efectos estuvieron presentes en las reuniones de alto nivel. Vietnam, por su parte, ha adoptado una postura pragmática, ofreciendo a Estados Unidos aranceles cero a cambio de reciprocidad, lo que refleja su capacidad para navegar en un entorno internacional volátil.
Conclusión: Un paso hacia una relación más sólida
La visita de Pedro Sánchez a Vietnam marcó un antes y un después en las relaciones bilaterales entre España y este país del sudeste asiático. Al combinar una agenda política de alto nivel con un enfoque económico ambicioso, Sánchez logró posicionar a España como un socio estratégico en un momento crucial para Vietnam, que celebra su crecimiento económico y su creciente influencia global. Los acuerdos firmados, el impulso a la inversión empresarial y el fortalecimiento de la confianza política sientan las bases para una relación más profunda y equilibrada en los próximos años.
Sin embargo, el éxito a largo plazo dependerá de la capacidad de ambos países para superar las barreras comerciales y regulatorias, así como de la implementación efectiva de los compromisos adquiridos. En un mundo marcado por la incertidumbre económica y las tensiones geopolíticas, la visita de Sánchez a Vietnam no solo fue un hito diplomático, sino también una apuesta estratégica por un futuro de cooperación y prosperidad mutua.




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