Apagón nuclear por sorpresa
- Nicolás Guerrero

- 25 oct 2025
- 3 Min. de lectura

El consejo de seguridad nuclear está analizando el plan de desmantelamiento de la central nuclear de Almaraz (Cáceres). Al mismo tiempo, las compañías eléctricas preparan a contrarreloj la petición de prórroga de la vida útil del centro para evitar su cierre programado para noviembre de 2027. Este apagón nuclear se decidió en 2019 cuando la situación mundial era muy diferente a la actual. El Gobierno de Sánchez fijó unas fechas de cierre para todos los reactores nucleares, que empieza con Almaraz y termina con la conocida de Trillo en 2035. Hace 5 años aproximadamente se publicó en el boletín Oficial Del Estado (BOE), la última prórroga para Almaraz, esta decía que se establecía qué sería la última. El Partido Socialista confirmó esta agenda en su programa electoral de 2023 y también en el pacto con Sumar para investir como presidente a Pedro Sánchez.
Desde que el Ejecutivo pactó el cese de la energía nuclear en España, hay algo que ha cambiado notablemente, las circunstancias. Cuando se decidió la desconexión de la energía atómica, Alemania había hecho lo mismo para sus propias centrales, que finalizaron su clausura en 2023. Otra circunstancia puede ser que el accidente de Fukushima, en Japón (2011), y el crecimiento de las energías renovables parecían unos grandes argumentos para prescindir de la nuclear. Pero desde entonces el contexto ha cambiado. Pero también la invasión en Ucrania por parte de Rusia, influyó en los mercados energéticos mundiales. Eso demostró los riesgos de la dependencia del gas ruso en Europa y encareció considerablemente los recibos de la electricidad de los consumidores. Tras un intenso debate, la Unión Europea incluyó en 2022 entre aquellas considerables como energías sostenibles y necesarias para la transición energética, porque esta ayuda a evitar las emisiones de CO2. Y en este tiempo las renovables han continuado su avance, han servido para abaratar de forma significativa el coste de la energía en el momento en el que llegan los vehículos eléctricos y además, han convertido a España en referente internacional de la energía e industria verde. Eso no estaría en cuestión porque se reconsidere el calendario de cierre nuclear: las renovables han conquistado una gran importancia y seguirán creciendo.
Lo que sí que hay que tener en cuenta es que el gran apagón sufrido en toda la península Ibérica el 28 de abril de este año, todavía no aclarado, demostró que el sistema eléctrico es más frágil de lo que se consideraba. Por lo tanto, España no puede permitirse el lujo de relajarse, la estabilidad del sistema dependerá de una gestión más previsora, inversiones sostenidas y una política energética capaz de anticipar los riesgos.
Algo que ahora se está debatiendo es si es oportuno cerrar centrales nucleares en el corto plazo cuando la situación del sistema energético es problemática y cuándo podrían seguir en funcionamiento en circunstancias de total seguridad algunos años más. Se ha planteado una extensión de tres años, más que prudente cuando en otros países se están concediendo prórrogas mucho más extensas (hasta 60 años en el caso de EE UU). En España: existe una tendencia a posponer el fin de la nuclear en países de todo el mundo.
El Ministerio de Transición Ecológica fijó sus condiciones para considerar la petición de prórroga, que se realice en condiciones de seguridad nuclear y que no suponga un coste elevado a los ciudadanos. Las compañías han reclamado una mejora la de la fiscalidad de las centrales, porque consideran que se ha aumentado la carga en los últimos años, si bien su petición de prórroga, en principio, no estará condicionada a este asunto. En todo caso, corre el reloj para el cierre del primer reactor de Almaraz, y de la responsabilidad de las partes depende que España afiance un sistema energético seguro y fiable sin apartarse de la senda de la transición verde.




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