En la muerte del Papa Francisco
- Nicolás Guerrero

- 22 abr 2025
- 10 Min. de lectura

La mañana del 21 de abril de 2025, el mundo despertó con una noticia que resonó como un eco solemne en los corazones de millones: el Papa Francisco, el primer pontífice latinoamericano, había fallecido a los 88 años en su residencia de Casa Santa Marta, en el Vaticano. Su muerte, anunciada por el cardenal camarlengo Kevin Joseph Farrell, marcó el fin de un pontificado transformador de 12 años, caracterizado por una visión de humildad, inclusión y defensa de los marginados.
El Fallecimiento: Causas y Contexto Médico
El Papa Francisco, cuyo nombre secular era Jorge Mario Bergoglio, falleció a las 7:35 de la mañana (hora de Roma) del 21 de abril de 2025, según el comunicado oficial del Vaticano. El parte de defunción, emitido por la Dirección de Sanidad e Higiene del Estado de la Ciudad del Vaticano, señaló que la causa inmediata de la muerte fue un ictus cerebral seguido de una insuficiencia cardíaca irreversible. Sin embargo, el informe médico también destacó un historial clínico complejo que incluyó:
Neumonía bilateral multimicrobiana diagnosticada en marzo de 2025, que requirió una hospitalización prolongada de 38 días en el Hospital Gemelli de Roma.
Bronquiectasias múltiples, una condición pulmonar crónica.
Hipertensión arterial y diabetes tipo II, que agravaron su estado general.
Una intervención quirúrgica previa en 2021 por estenosis diverticular del colon y otra en 2019 por cataratas.
Problemas respiratorios históricos, incluyendo la extirpación parcial de un pulmón a los 21 años debido a una infección severa.
A pesar de estas afecciones, Francisco mantuvo una agenda activa hasta sus últimos días, mostrando una resiliencia notable. Su última hospitalización, concluida el 23 de marzo de 2025, había generado esperanzas de recuperación, pero su salud seguía siendo frágil. Según fuentes vaticanas, el Papa experimentó dos episodios críticos en las semanas previas, lo que llevó al Vaticano a preparar protocolos para un eventual desenlace.
El Día Anterior: La Última Aparición Pública
El domingo 20 de abril de 2025, Domingo de Pascua, fue el último día en que el mundo vio al Papa Francisco con vida. A pesar de su delicado estado de salud, el Pontífice insistió en presidir la bendición Urbi et Orbi desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, un gesto que reflejó su compromiso con su misión pastoral hasta el final. Durante su mensaje, que duró apenas unos minutos, Francisco llamó a la “libertad de pensamiento y a la tolerancia” y expresó su deseo de una “feliz Pascua” para los fieles. Su voz, debilitada, y su apariencia frágil no pasaron desapercibidas para los observadores, quienes notaron que el Papa estaba visiblemente agotado.

Ese día, Francisco no participó en los ritos completos de la Semana Santa, como el lavatorio de pies del Jueves Santo o las ceremonias del Viernes y Sábado Santo, delegando estas responsabilidades a otros prelados. Sin embargo, su aparición en la Pascua fue un acto deliberado para mantener su conexión con los fieles, incluso en un momento de extrema debilidad. Según el periodista de la BBC Sofia Betizza, presente en la Plaza de San Pedro, “la atmósfera era de reverencia, pero también de preocupación. Los fieles sabían que este podía ser su último mensaje.”
Tras la bendición, Francisco regresó a Casa Santa Marta, donde pasó el resto del día en reposo. Fuentes cercanas al Vaticano indicaron que el Papa recibió a un reducido grupo de colaboradores cercanos y rezó en la capilla privada de su residencia. No hubo indicios públicos de que su estado se deteriorara drásticamente esa noche, lo que hace que su muerte por un ictus durante la madrugada fuera inesperada para muchos.
El Anuncio Oficial: Un Mensaje Solemne
La noticia del fallecimiento fue comunicada a las 9:45 de la mañana del 21 de abril por el cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo de la Santa Sede, en una breve pero emotiva alocución transmitida en video desde el Vaticano. Con un tono sereno pero cargado de dolor, Farrell declaró:
“Queridísimos hermanos y hermanas, con profundo dolor debo anunciar la muerte de nuestro Santo Padre Francisco. Esta mañana, a las 7:35, el obispo de Roma, Francisco, regresó a la casa del Padre. Toda su vida estuvo dedicada al servicio del Señor y de Su Iglesia. Nos enseñó a vivir los valores del Evangelio con fidelidad, valentía y amor universal, especialmente por los más pobres y marginados. Con inmensa gratitud por su ejemplo como verdadero discípulo del Señor Jesús, encomendamos el alma del Papa Francisco al amor infinito y misericordioso de Dios, Uno y Trino.”
El anuncio, acompañado por el toque de campanas fúnebres en la Basílica de San Pedro, desencadenó una ola de reacciones globales. Miles de fieles comenzaron a congregarse espontáneamente en la Plaza de San Pedro, donde reinaba un silencio conmovedor, roto solo por oraciones y llantos. Según el Osservatore Romano, el periódico oficial del Vaticano, el cuerpo del Papa fue trasladado a la capilla de Casa Santa Marta para un rito privado de constatación de la muerte, presidido por Farrell a las 20:00 horas, en presencia del decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, y el director de Sanidad del Vaticano, Andrea Arcangeli.
Reacciones Globales: Un Legado Universal
La muerte de Francisco generó un torrente de condolencias y tributos de líderes mundiales, religiosos y ciudadanos comunes, reflejando su impacto como figura espiritual y política. El presidente de Argentina, Javier Milei, quien había tenido tensiones públicas con el Papa, expresó: “A pesar de diferencias que hoy resultan menores, haber podido conocerlo en su bondad y sabiduría fue un verdadero honor para mí.” El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que asistiría al funeral en Roma junto a su esposa Melania, describiendo a Francisco como “un buen hombre” a pesar de sus críticas previas a las políticas migratorias del mandatario.
Líderes de otras religiones también rindieron homenaje. Los líderes musulmanes de Medio Oriente destacaron la histórica misa de Francisco en Abu Dhabi en 2019, la primera celebrada por un papa en la región. El Dalai Lama, en un mensaje desde Dharamsala, elogió su “compromiso con la compasión y la paz.” Incluso figuras seculares, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayaron su “humildad y amor por los menos afortunados.”
En América Latina, la región natal de Francisco, el impacto fue particularmente profundo. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lo describió como “un hombre de Dios que incomodó a los poderosos con la verdad del Evangelio.” En México, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó su cercanía con los humildes durante su visita al país en 2016. Artistas como Rubén Blades lo recordaron como un líder transformador que “enfrentó a las fuerzas que se oponen al cambio.”

El Protocolo Activado: Sede Vacante y Preparativos Funerarios
La muerte de un papa desencadena un conjunto de protocolos milenarios regulados por la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis (1996) de Juan Pablo II, con modificaciones introducidas por el propio Francisco en 2023 para simplificar los ritos fúnebres. Tras el fallecimiento, la Iglesia entra en un período de sede vacante, durante el cual no hay papa en funciones y la autoridad recae en el cardenal camarlengo y el Colegio Cardenalicio.
Acciones Inmediatas
Certificación de la Muerte: El cardenal camarlengo, Kevin Farrell, verificó el fallecimiento mediante un electrocardiograma tanatológico y emitió el certificado de defunción. Contrario a la tradición antigua, que incluía golpear la frente del papa con un martillo de plata, el proceso es ahora estrictamente médico.
Cierre de la Residencia Papal: Farrell selló simbólicamente las estancias de Francisco en Casa Santa Marta para evitar cualquier alteración de sus pertenencias. Este acto, según CNN, tiene raíces históricas para prevenir el saqueo de la residencia papal.
Destrucción del Anillo del Pescador: El anillo papal y el sello pontificio fueron anulados por el camarlengo para evitar falsificaciones de documentos durante la transición.
Notificación Oficial: El decano del Colegio Cardenalicio, Giovanni Battista Re, informó a los cardenales y al cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.
Ritos Funerarios
El Vaticano anunció que el cuerpo de Francisco será trasladado a la Basílica de San Pedro el miércoles 23 de abril para una exposición pública de tres días, permitiendo a los fieles despedirse. A diferencia de sus predecesores, Francisco pidió un funeral sencillo, sin catafalco ni los tradicionales tres ataúdes (ciprés, plomo y roble). Su cuerpo será colocado en un ataúd de madera simple, abierto durante el velatorio.
El funeral está programado tentativamente entre el viernes 25 y el domingo 27 de abril, según lo determine la primera congregación de cardenales el martes 22 de abril. Posteriormente, Francisco será enterrado en la Basílica de Santa María la Mayor, rompiendo con la tradición de las grutas vaticanas. Esta decisión refleja su devoción al ícono mariano Salus Populi Romani y su deseo de descansar fuera del Vaticano, un gesto inédito en más de un siglo.
Tras el entierro, comenzarán las novendiales, nueve días de misas en memoria del Papa, mientras el Vaticano se prepara para el cónclave.
El Poder Interino: El Rol del Camarlengo
Durante la sede vacante, la Iglesia es administrada por el cardenal camarlengo, Kevin Joseph Farrell, un prelado irlandés-estadounidense de 77 años nombrado para este cargo en 2019.
El camarlengo asume funciones ejecutivas limitadas, centradas en la gestión administrativa del Vaticano y la organización de los ritos fúnebres y el cónclave. Sus responsabilidades incluyen:
Presidir las congregaciones generales, reuniones diarias de cardenales para discutir los asuntos de la Iglesia y preparar la elección del nuevo papa.
Coordinar la logística de los cardenales electores que viajarán a Roma.
Garantizar la seguridad y el orden en el Vaticano durante la transición.
A diferencia del papa, el camarlengo no tiene autoridad doctrinal ni jurisdiccional plena. Los cargos de la Curia Romana, como el secretario de Estado, cesan automáticamente con la muerte del papa, dejando al camarlengo como la figura central de autoridad temporal. Farrell, conocido por su pragmatismo y experiencia administrativa, ha sido descrito como un “papa interino” en los medios, aunque su poder es estrictamente transitorio.
El Colegio Cardenalicio, compuesto por todos los cardenales, también juega un papel clave en la sede vacante, asesorando al camarlengo y tomando decisiones colectivas. Sin embargo, solo los cardenales menores de 80 años participarán en el cónclave como electores.
El Proceso de Elección del Nuevo Papa: El Cónclave
La elección del próximo papa es uno de los rituales más antiguos y fascinantes de la Iglesia Católica, regulado por la Universi Dominici Gregis. El cónclave, cuyo nombre deriva del latín cum clave (“con llave”), implica el encierro de los cardenales electores en la Capilla Sixtina para votar en secreto hasta elegir al nuevo pontífice.
Cronología
Plazo: El cónclave debe comenzar entre 15 y 20 días después de la muerte del papa, lo que sitúa su inicio entre el 6 y el 11 de mayo de 2025. Este período permite a los cardenales electores llegar a Roma y participar en las congregaciones generales.
Participantes: Actualmente, hay 135 cardenales electores menores de 80 años, provenientes de todos los continentes. Entre ellos destacan figuras como el arzobispo de México, Carlos Aguiar Retes (75 años), el arzobispo de Bolonia, Matteo Zuppi (69 años), y el secretario de Estado vaticano, Pietro Parolin (70 años).
Lugar: Los cardenales se alojarán en la Casa Santa Marta y votarán en la Capilla Sixtina, bajo los frescos de Miguel Ángel.
Procedimiento
Congregaciones Generales: Antes del cónclave, los cardenales se reúnen para discutir los desafíos de la Iglesia, desde la secularización hasta las tensiones geopolíticas. Estas reuniones ayudan a perfilar candidatos potenciales, aunque las “quinielas” suelen ser impredecibles.
Votaciones: El cónclave comienza con una misa Pro Eligendo Pontifice en la Basílica de San Pedro. Los cardenales juran secreto bajo pena de excomunión y se encierran en la Capilla Sixtina. Se realizan hasta cuatro votaciones diarias (dos por la mañana, dos por la tarde). Cada cardenal escribe el nombre de su candidato en una boleta con la frase Ego, Cardinalis [nombre], eligo in Summum Pontificem [nombre elegido].
Mayoría Requerida: Se necesita una mayoría de dos tercios para elegir al papa. Si no se logra consenso tras varias rondas, los cardenales pueden optar por una mayoría simple en casos excepcionales, aunque esto es raro.
Fumata: Después de cada sesión de votación, las boletas se queman. Si no hay papa elegido, se añade un químico que produce humo negro (fumata nera). Cuando se elige al papa, el humo es blanco (fumata bianca), señalando al mundo la elección.
Aceptación y Anuncio: El cardenal elegido es preguntado por el decano: “¿Aceptas tu elección canónica como Sumo Pontífice?” Si responde Accepto, se convierte en papa y elige su nombre pontificio. El cardenal protodiácono, actualmente Dominique Mamberti, anuncia desde el balcón de San Pedro: Annuntio vobis gaudium magnum: Habemus Papam! (“Os anuncio una gran alegría: ¡Tenemos papa!”), seguido del nombre y título del nuevo pontífice.
Duración
La duración del cónclave varía. El cónclave de 2013, que eligió a Francisco, duró dos días y cinco votaciones. Sin embargo, algunos cónclaves históricos han durado semanas. La complejidad de los desafíos actuales —crisis climática, polarización política, escándalos en la Iglesia— podría prolongar las deliberaciones.
Candidatos Potenciales y Dinámicas Políticas
Aunque la elección papal está guiada teóricamente por el Espíritu Santo, las dinámicas humanas juegan un papel crucial. Francisco nombró a más del 70% de los cardenales electores, lo que sugiere una preferencia por un sucesor que continúe su legado progresista. Sin embargo, facciones conservadoras dentro de la Curia podrían buscar un cambio de rumbo. Entre los posibles candidatos destacan:
Carlos Aguiar Retes (México, 75 años): Arzobispo de México, cercano a Francisco, con una visión pastoral renovadora. Su candidatura representaría la continuidad del énfasis latinoamericano.
Matteo Zuppi (Italia, 69 años): Arzobispo de Bolonia, progresista, vinculado a la Comunidad de Sant’Egidio. Es visto como un puente entre facciones.
Pietro Parolin (Italia, 70 años): Secretario de Estado, diplomático y moderado. Su experiencia en la Curia lo convierte en un candidato fuerte, aunque menos carismático.
Luis Antonio Tagle (Filipinas, 67 años): Prefecto del Dicasterio para la Evangelización, carismático y progresista, representa el creciente peso de Asia en la Iglesia.
Las tensiones entre progresistas y conservadores, así como la representación geográfica (Europa, América Latina, Asia, África), serán factores clave. La elección de un papa no europeo, como ocurrió con Francisco, sigue siendo una posibilidad, dado el declive de la población católica en Europa y su crecimiento en el Sur Global.
El Legado de Francisco y los Desafíos del Sucesor
El pontificado de Francisco dejó una huella indeleble. Su énfasis en la “Iglesia de los pobres,” su crítica al capitalismo desenfrenado, su apertura a temas como el cambio climático, la migración y la inclusión de minorías marcaron un cambio de paradigma. Reformas como la abolición de la pena de muerte en el Catecismo (2018), la apertura a los divorciados vueltos a casar y su estilo de vida austero.
Sin embargo, su legado también generó controversias. Los sectores conservadores criticaron su ambigüedad doctrinal, mientras que los progresistas lamentaron la lentitud de algunas reformas, como el papel de las mujeres en la Iglesia. Su sucesor enfrentará desafíos complejos:
Unidad de la Iglesia: La polarización entre facciones progresistas y conservadoras amenaza con fracturar la institución.
Secularización: La pérdida de fieles en Europa y América del Norte requiere una estrategia de evangelización renovada.
Escándalos: Los casos de abuso sexual y las irregularidades financieras en el Vaticano siguen siendo heridas abiertas.
Geopolítica: El papa deberá navegar un mundo marcado por guerras, migraciones masivas y el ascenso de regímenes autoritarios.
Conclusión: Un Momento de Transición y Reflexión
La muerte del Papa Francisco no solo marca el fin de un pontificado excepcional, sino también el inicio de un período de incertidumbre y esperanza para la Iglesia Católica. Mientras el mundo despide a un líder que desafió las estructuras de poder con su humildad, el Vaticano se prepara para un cónclave que definirá el rumbo de una institución milenaria. El cardenal camarlengo Kevin Farrell, como guardián de la transición, y los cardenales electores tienen la responsabilidad de elegir a un sucesor capaz de liderar a 1.400 millones de católicos en un mundo en crisis.
En la Plaza de San Pedro, los fieles siguen llegando, encendiendo velas y rezando por el alma de Francisco. Su legado, como él mismo dijo en 2013 al presentarse al mundo, vino “del fin del mundo” para transformar el centro de la cristiandad. Ahora, el mundo espera el humo blanco que anunciará un nuevo capítulo en la historia de la Iglesia.
Nota: Este artículo es un análisis basado en información disponible hasta el 22 de abril de 2025. Los detalles del funeral y el cónclave pueden evolucionar en los próximos días.




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