¿Voto útil?

Apenas unos días después de la llamada anticipada a las urnas, estamos viendo cómo mueven ficha los principales grupos políticos. Desde la primera declaración por parte del Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el lunes a primera hora de la mañana, hemos entrado de lleno en la precampaña electoral. Mientras que Sánchez, enfoca su discurso en elogiar su ya pasada legislatura, y criticar a la “peor oposición de la historia de la democracia”, Feijóo, que exigía comicios desde años atrás, se centra en acabar con un gobierno debilitado. En Moncloa nos han dado a entender que la vivienda jugará un papel central en la campaña, anunciando la aprobación de los decretos que fueron derogados el viernes pasado y que parece que con el apoyo del PNV se aprobará al menos el primero. La estrategia de Génova, se centrará principalmente en la crisis en Ceuta. En efecto, el líder de los populares, compareció ayer por quinta vez en la ciudad autónoma, desde el inicio de la crisis.
En este tablero político tan polarizado y ciertamente fragmentado, las preguntas son obvias; ¿Quién es el menos malo?
¿Es lógico que en una sociedad democrática nos tengamos que preguntar esto? ¿De verdad no podemos votar a un candidato que nos agrade? ¿Es esta política que deseamos? ¿Son estos los políticos que queremos?
Muchos españoles emplearán el voto útil. Es decir, votaran en las elecciones del 29 de noviembre, al menos malo. Quienes escojan a Sánchez, están premiando a un presidente que no cumple con su programa electoral, y que convalida decretos de manera muy poco ética tras ser rechazados una semana antes en el Congreso De Los Diputados. Aquellos que emplean el voto a favor de Alberto Núñez Feijóo, votan por un candidato que siembra dudas sobre el sistema electoral y emplea un discurso basado en la polarización y la falta de propuestas concretas. Se debería entonces, a mi juicio, emplear el voto, al que voy a llamar de "castigo". Si un candidato no ofrece lo que se espera, o no ha cumplido con su palabra al gobernar, no se le puede premiar eligiendole Presidente, ya que de esa manera alimentamos el hecho de que el candidato en cuestión tenga asegurado que "los suyos", sigan escogiendo pese a sus acciones.
Los dos decretos sobre vivienda pretenden ser aprobados por la Diputación Permanente del Congreso, el órgano del parlamento que hace guardia mientras que las Cortes están disueltas. No se puede aceptar que en un país democrático como España, se utilice una artimaña política de ese estilo. La cámara baja representa la voz de la ciudadanía. Al rechazar unas medidas, que ciertamente son convenientes para la gran parte de la sociedad, se muestra que la mayoría de los partidos políticos, y por lo tanto de los españoles, rechazan los decretos. No es ético, que menos de una semana después, se busque la forma de aprobarlos de otra manera por muy constitucional que sea.
No solo el grupo de la izquierda ha cometido un acto indecente, sino que la precampaña electoral del Partido Popular empieza con mal pie, y nunca mejor dicho. Oscar Puente, ministro de transportes, es conocido por su actividad en las redes sociales, concretamente en X (antes Twitter). No hay duda de que gran parte de los contenidos que publica son indecentes. El lunes por la tarde, Puente compartió una imagen en la que aparecía Feijóo compareciendo tras el adelanto electoral. Acompañando la fotografía, el ministro había escrito “se huele a miedo”. En respuesta a ese inofensivo comentario, la cuenta oficial de los populares, en la misma plataforma, difundió un video grabado hace tres años en el que se puede ver tirado en el suelo llorando al ministro. Aquel día había sufrido una caída supervisando unas obras que le costó la rotura del cuadriceps.
Estamos sin duda frente a una campaña electoral que se va a basar en el miedo, la violencia y el odio. ¿Pero quién es entonces el menos malo? El mejor candidato posible para estas elecciones es el que cumpla con la ética que se espera de un político, y les adelanto que les va a ser complicado encontrar a su candidato ideal.




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