Última Hora: Terremoto de magnitud 8,8 sacude Kamchatka y desata tsunamis en Rusia, Japón y el Pacífico
- Nicolás Guerrero

- 30 jul 2025
- 4 Min. de lectura
A las 8:25 de la mañana de este miércoles, hora local de Japón (23:25 GMT del martes), un devastador terremoto de magnitud 8,8 estremeció la península de Kamchatka, en el extremo oriental de Rusia, desencadenando una serie de tsunamis que han golpeado las costas rusas, japonesas y varias regiones del océano Pacífico. El sismo, uno de los más potentes registrados en el siglo XXI y el más intenso en Kamchatka desde 1952, ha puesto en alerta máxima a países desde Japón hasta Hawái, Alaska, Chile, Colombia y Ecuador, mientras las autoridades luchan por contener los riesgos y proteger a millones de personas en zonas costeras. La profundidad del terremoto, estimada en 18,2 kilómetros bajo el lecho marino, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), y su epicentro, ubicado a 136 kilómetros al este de Petropavlovsk-Kamchatsky, han amplificado su capacidad destructiva, generando olas que han alcanzado hasta seis metros en algunas áreas.
En Rusia, el impacto inicial del sismo se sintió con fuerza en la región de Kamchatka, una zona conocida por su intensa actividad sísmica y volcánica, parte del llamado Anillo de Fuego del Pacífico. Las autoridades locales declararon el estado de emergencia en las islas Kuriles, especialmente en la ciudad portuaria de Severo-Kurilsk, donde olas de hasta seis metros inundaron el puerto, dañaron infraestructuras y arrastraron embarcaciones. Videos difundidos por medios rusos muestran el agua avanzando implacablemente, cubriendo calles y sumergiendo instalaciones portuarias. A pesar de la magnitud del evento, las autoridades reportan que no hay víctimas mortales confirmadas en Rusia hasta el momento, aunque varias personas resultaron heridas. En Sajalín, isla cercana a Japón, el suministro eléctrico fue interrumpido tras daños en la red, y unas 2.700 personas fueron evacuadas en las Kuriles hacia zonas seguras en terrenos elevados. El ministro de Salud regional, Oleg Melnikov, informó que algunos heridos sufrieron lesiones al intentar escapar durante el caos inicial, incluyendo un caso de una persona que saltó por una ventana en el aeropuerto de Petropavlovsk-Kamchatsky.

En Japón, el país más vulnerable a los tsunamis debido a su proximidad geográfica y su historia de desastres naturales, la Agencia Meteorológica de Japón (JMA) emitió de inmediato una alerta máxima de tsunami para casi toda la costa del Pacífico, desde Hokkaido hasta Okinawa. Más de dos millones de personas recibieron órdenes de evacuación en prefecturas como Hokkaido, Aomori, Iwate, Miyagi, Fukushima, Chiba y Wakayama, donde se temían olas de hasta tres metros. Las primeras olas, de entre 30 y 60 centímetros, llegaron a la costa de Hokkaido alrededor de las 10:30 hora local, seguidas por un tsunami de 1,3 metros en el puerto de Kuji, en Iwate, según reportó la cadena NHK. Imágenes de medios locales muestran a residentes congregados en azoteas y colinas, mientras barcos pesqueros abandonaban los puertos para evitar ser destrozados por las olas. Trágicamente, una mujer de 58 años falleció en la prefectura de Mie tras caer con su vehículo por un acantilado mientras intentaba evacuar, un recordatorio del pánico que estas alertas pueden generar. La central nuclear de Fukushima Daiichi, escenario del desastre de 2011, fue evacuada preventivamente por la operadora TEPCO, que más tarde confirmó que no se detectaron anomalías en las instalaciones.

El impacto del tsunami se extendió rápidamente más allá de Rusia y Japón. En Hawái, las sirenas de alerta resonaron en todo el archipiélago, y el gobernador Josh Green decretó el estado de emergencia, instando a la población a abandonar las zonas costeras. Las primeras olas, de hasta 1,74 metros, llegaron a Kahului, en Maui, y de 1,5 metros en Hilo, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA). En la isla de Oahu, el puerto deportivo fue inundado, aunque los daños reportados hasta ahora son limitados. Refugios en escuelas, hoteles y centros comunitarios fueron habilitados para acoger a residentes y turistas, mientras los aeropuertos de Kahului y Hilo suspendieron operaciones. En la costa oeste de Estados Unidos, particularmente en Crescent City, California, se registraron olas de hasta 1,09 metros. Esta ciudad, devastada por un tsunami en 1964, activó sus sirenas de alerta, y las autoridades advirtieron que las olas podrían continuar llegando durante horas, con corrientes peligrosas que representan un riesgo incluso en áreas donde el oleaje es menor.


Países de América Latina también se movilizaron ante la amenaza. En Chile, el presidente Gabriel Boric anunció una evacuación preventiva en toda la costa del país, con especial énfasis en las regiones de Atacama, Coquimbo y Valparaíso. El Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) estimó la llegada de olas a partir de las 10:00 hora local. En Colombia, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) ordenó evacuar las zonas costeras de Chocó y Nariño, mientras que en Ecuador se suspendieron las actividades marítimas en las Islas Galápagos, donde se esperaban olas de hasta 1,4 metros. Perú, México y Panamá también emitieron alertas, aunque en algunos casos, como en Filipinas, las advertencias fueron canceladas tras confirmarse que las olas no superaron los niveles críticos.
La magnitud del terremoto y su capacidad para generar tsunamis de gran alcance se debe a la combinación de su intensidad, su poca profundidad y la geografía submarina del Pacífico. John Townend, sismólogo de la Universidad de Victoria en Wellington, explicó que “la profundidad, magnitud y características de la falla en el terremoto de hoy se combinaron para generar un tsunami que ya ha afectado a las costas cercanas y a Japón, y que seguirá teniendo efectos en todo el Pacífico durante las próximas horas”. Además, los especialistas rusos registraron 13 réplicas de magnitud entre 5 y 6 en la hora posterior al sismo inicial, con una de 6,2 que volvió a sacudir Kamchatka, lo que sugiere que la actividad sísmica podría continuar en los próximos días, semanas o incluso meses, con un impacto psicosocial significativo en las comunidades afectadas.

A medida que las horas pasan, algunos países han comenzado a rebajar las alertas. En China, el Ministerio de Recursos Naturales levantó la alerta amarilla para las costas de Zhejiang y Shanghái, donde el tifón Co-may ya había obligado a evacuar a 280.000 personas. En Hawái, la Agencia de Gestión de Emergencias de Oahu permitió a los residentes regresar a sus hogares, aunque advirtió sobre posibles fluctuaciones en el nivel del mar. Sin embargo, las autoridades de Japón y Rusia mantienen la cautela, recordando que los tsunamis pueden generar olas sucesivas más peligrosas que las iniciales. La Agencia Meteorológica de Japón insistió en que “los tsunamis pueden golpear repetidamente durante un largo período”, urgiendo a la población a permanecer en zonas elevadas hasta que las alertas sean levantadas.







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