Trump fija un ultimátum de 10 a 12 días a Putin para resolver la guerra en Ucrania bajo amenaza de sanciones y aranceles
- Nicolás Guerrero

- 28 jul 2025
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este lunes desde Escocia un nuevo ultimátum al presidente ruso, Vladimir Putin, para alcanzar un alto el fuego en la guerra de Ucrania. Según declaraciones recogidas por múltiples fuentes, Trump redujo drásticamente el plazo previamente establecido de 50 días a tan solo 10 o 12 días, advirtiendo que, de no lograrse un acuerdo de paz, Rusia enfrentará sanciones económicas severas, incluyendo aranceles del 100% sobre sus exportaciones y posibles sanciones secundarias contra países que comercien con Moscú. Este cambio marca un giro significativo en la postura de Trump, quien ha expresado una creciente frustración con Putin tras meses de negociaciones infructuosas, y refleja una estrategia más agresiva para presionar a Rusia hacia una resolución del conflicto que comenzó con la invasión a gran escala de Ucrania en febrero de 2022.
El anuncio se produjo durante un discurso en el que Trump señaló que no veía "ningún progreso" hacia la paz por parte de Rusia, según informó Bloomberg. "No tiene sentido esperar. Quiero ser generoso, pero simplemente no vemos avances", afirmó el presidente estadounidense, según una publicación en la red social X. Esta declaración llega tras semanas de intensos bombardeos rusos sobre ciudades ucranianas, incluyendo Kiev, que han incrementado las tensiones y llevado a Trump a endurecer su retórica. En abril, Trump ya había expresado su decepción con Putin, cuestionando si el líder ruso estaba realmente interesado en poner fin a la guerra, tras un ataque masivo contra la capital ucraniana que siguió a una conversación telefónica entre ambos.
La reducción del plazo a 10 o 12 días representa una escalada en la presión ejercida por Washington sobre el Kremlin. Hace apenas dos semanas, Trump había dado a Rusia un plazo de 50 días para negociar un acuerdo, amenazando con imponer aranceles del 100% a los socios comerciales de Rusia si no se alcanzaba un alto el fuego. Esta estrategia de sanciones secundarias, que afectaría a países como China e India, busca asfixiar económicamente a Rusia al limitar sus exportaciones de petróleo y gas, que constituyen aproximadamente un tercio de los ingresos del Estado ruso y más del 60% de sus exportaciones, según un análisis de la BBC. Sin embargo, la viabilidad de estas medidas sigue siendo incierta, dado que Rusia ha logrado eludir sanciones previas a través de redes comerciales alternativas y el uso de una "flota oscura" de buques para transportar petróleo.
Trump también ha intensificado el apoyo militar a Ucrania como parte de su estrategia para forzar negociaciones. Durante una reunión reciente con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en la Casa Blanca, Trump anunció un plan para suministrar armamento avanzado a Ucrania a través de los aliados de la OTAN, quienes financiarían y distribuirían las armas. Entre los sistemas mencionados se encuentran las baterías de defensa aérea Patriot, consideradas esenciales para contrarrestar los ataques con drones y misiles rusos. Según fuentes de Fox News, se discutió el envío de hasta 17 baterías Patriot, un número significativo si se considera que Ucrania actualmente opera solo seis de estos sistemas. Este refuerzo militar busca fortalecer la posición de Ucrania en el campo de batalla mientras Trump presiona a Putin para que negocie.
El cambio en el tono de Trump hacia Rusia refleja una creciente exasperación tras múltiples intentos de diálogo con Putin. "Hablo con él mucho sobre resolver esto, y siempre cuelgo diciendo: 'Bueno, fue una llamada agradable'. Y luego lanzan misiles sobre Kiev", declaró Trump en una entrevista con la BBC, subrayando su frustración por la falta de acción concreta tras sus conversaciones con el líder ruso. Esta percepción de que Putin no toma en serio las negociaciones ha llevado a Trump a adoptar una postura más dura, alejándose de su enfoque inicial de buscar una solución rápida al conflicto, que prometió resolver en 24 horas durante su campaña presidencial.
En el frente legislativo, el Congreso de Estados Unidos parece estar alineándose con la estrategia de Trump. Los senadores republicano Lindsey Graham y demócrata Richard Blumenthal han propuesto un proyecto de ley que otorgaría al presidente autoridad para imponer aranceles de hasta el 500% a países que compren petróleo y gas rusos, una medida que podría amplificar significativamente el impacto económico sobre Rusia. Además, el representante republicano French Hill ha instado a utilizar activos rusos confiscados para financiar el apoyo a Ucrania, sugiriendo la creación de un fondo fiduciario para este propósito. Estas iniciativas indican un respaldo bipartidista a las políticas de Trump, aunque algunos analistas advierten que las sanciones secundarias podrían generar tensiones con aliados clave como India y China, cuyos intercambios comerciales con Rusia alcanzan los 240.000 millones de dólares anuales en el caso de China.
Desde Moscú, las reacciones al ultimátum de Trump han sido de escepticismo. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, calificó las amenazas de Trump como "nada nuevo", señalando que Rusia está acostumbrada a operar bajo sanciones occidentales y que seguirá buscando un "diálogo equitativo y respetuoso". Por su parte, el exasesor de Putin, Sergei Markov, describió el anuncio de Trump como un "farol", sugiriendo que refleja una renuncia a los esfuerzos por lograr la paz en Ucrania. Mientras tanto, el rublo ruso experimentó una ligera depreciación frente al dólar tras el anuncio, pero se recuperó rápidamente, lo que indica que los mercados no han reaccionado con alarma inmediata ante las amenazas de Trump.
En Ucrania, el presidente Volodímir Zelenski ha acogido con cautela el apoyo renovado de Trump. En un mensaje publicado en X, Zelenski agradeció la disposición de Estados Unidos a proporcionar armamento y trabajar juntos para detener los ataques rusos. Sin embargo, también subrayó la necesidad de acciones concretas más allá de las palabras, señalando que Ucrania requiere un suministro sostenido de asistencia militar para contrarrestar la ofensiva rusa, que controla aproximadamente el 20% del territorio ucraniano. Zelenski también ha insistido en que cualquier fuerza de mantenimiento de la paz en un eventual acuerdo debería incluir tropas estadounidenses para garantizar su efectividad, una propuesta que podría complicar las negociaciones dada la reticencia de Trump a comprometer tropas directamente.
El impacto potencial de las sanciones y aranceles propuestos por Trump dependerá en gran medida de su capacidad para implementarlos sin provocar una escalada en las tensiones con otros actores globales. Rusia ha diversificado sus mercados energéticos desde el inicio de la guerra, con países como China e India absorbiendo gran parte de sus exportaciones de petróleo. Según datos de la BBC, Rusia genera más de 300.000 millones de dólares anuales por la venta de combustibles fósiles, un tercio de los cuales proviene de aliados de la OTAN que aún no han eliminado completamente su dependencia del petróleo ruso. Imponer aranceles secundarios a estos países podría generar fricciones diplomáticas y económicas, especialmente con la Unión Europea, cuyo comercio con Estados Unidos asciende a 1,5 billones de dólares anuales, en contraste con los apenas 3.500 millones de dólares del comercio entre Estados Unidos y Rusia en 2024.
Analistas han señalado que la estrategia de Trump combina presión económica con incentivos militares, pero su éxito no está garantizado. Edward Fishman, exfuncionario del Departamento de Estado y experto en sanciones, advirtió que la amenaza de aranceles a gran escala podría no ser creíble, dado el riesgo de enfrentarse a China y el impacto potencial en los precios globales del petróleo, que afectarían a los consumidores estadounidenses. Además, la capacidad de Rusia para evadir sanciones previas sugiere que cualquier nueva medida requerirá una aplicación rigurosa y cooperación internacional, algo que Trump no ha detallado cómo logrará.
El ultimátum de 10 a 12 días representa un momento crítico en la política exterior de Trump hacia Ucrania y Rusia. Mientras el presidente estadounidense busca proyectar fuerza y liderazgo, la comunidad internacional observa con atención si sus amenazas lograrán alterar el cálculo estratégico de Putin o si, por el contrario, profundizarán el estancamiento en un conflicto que ya ha causado decenas de miles de muertes y devastado regiones enteras de Ucrania. Con el plazo ahora reducido, el mundo espera los próximos movimientos tanto en Washington como en Moscú, mientras Ucrania continúa soportando el peso de una guerra que no muestra signos inmediatos de resolución.




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