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Francia y Reino Unido reconocerán el Estado de Palestina para Septiembre de 2025

Actualizado: 13 ago 2025


El panorama internacional ha experimentado un cambio significativo con el anuncio de Francia y Reino Unido de que reconocerán al Estado de Palestina en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre de 2025. Este movimiento, liderado por el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro británico Keir Starmer, marca un hito en la política exterior de ambos países y refleja una creciente presión internacional para abordar el conflicto palestino-israelí a través de la solución de dos estados. La decisión ha generado reacciones encontradas, con apoyo de algunos actores globales y críticas contundentes de Israel y Estados Unidos, lo que augura un intenso debate diplomático en los próximos meses.


El 24 de julio de 2025, el presidente Macron anunció a través de una publicación en la red social X que Francia formalizará el reconocimiento del Estado de Palestina durante la próxima Asamblea General de la ONU. En una carta dirigida al presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abás, Macron subrayó el compromiso histórico de Francia con una paz justa y duradera en Oriente Medio. La decisión, según el mandatario, responde a la necesidad urgente de detener la guerra en Gaza y proteger a la población civil, en medio de una crisis humanitaria que ha dejado más de 60,000 muertos y 143,000 heridos desde octubre de 2023, según datos del Ministerio de Salud de Gaza. Francia se convierte así en el primer país del G7 en dar este paso, uniéndose a 147 naciones, incluyendo España, Noruega e Irlanda, que ya reconocen a Palestina como estado soberano.


El anuncio de Macron se produce en un contexto de creciente indignación global por la situación en Gaza, donde la ONU ha advertido sobre una hambruna masiva. Francia, junto con Arabia Saudita, copatrocinará una conferencia en Nueva York los días 28 y 29 de julio para avanzar en la solución de dos estados, un marco que busca establecer un Estado palestino viable junto a Israel, con Jerusalén Este como capital. Macron ha enfatizado que el reconocimiento no especificará fronteras, pero está alineado con las fronteras de 1967, un punto de referencia en las negociaciones internacionales. El Ministerio de Asuntos Exteriores francés también ha condenado las restricciones israelíes a la ayuda humanitaria, exigiendo un cese inmediato del bloqueo en Gaza.


Por su parte, el Reino Unido, bajo el liderazgo de Keir Starmer, anunció el 29 de julio que seguirá el ejemplo de Francia, aunque con una condición: Israel debe comprometerse a un alto el fuego, permitir la entrada de ayuda humanitaria y renunciar a cualquier plan de anexión en Cisjordania antes de septiembre. En una conferencia de prensa en Londres, Starmer describió la situación en Gaza como "intolerable", destacando imágenes de niños hambrientos y civiles desesperados por alimentos. El primer ministro británico subrayó que el reconocimiento del Estado de Palestina es un paso hacia la reactivación de la solución de dos estados, pero aclaró que las exigencias a Hamás, incluyendo la liberación de rehenes y su desarme, permanecen inalteradas. Este enfoque condicional distingue la postura británica de la de Francia, que no ha establecido requisitos previos para su reconocimiento.


La decisión del Reino Unido responde en parte a la presión interna, particularmente de sectores del Partido Laborista y figuras como el alcalde de Londres, Sadiq Khan, quienes han instado a una postura más firme hacia Israel. El comité de asuntos exteriores del Parlamento británico también ha apoyado un reconocimiento inmediato, argumentando que el derecho del pueblo palestino a un estado es "inalienable" y no debería estar condicionado. Sin embargo, la posición británica busca equilibrar esta presión con su relación histórica con Estados Unidos, un aliado clave que se opone al reconocimiento unilateral.


Las reacciones no se han hecho esperar. Israel, liderado por el primer ministro Benjamin Netanyahu, ha condenado enérgicamente las decisiones de ambos países. Netanyahu calificó el reconocimiento como una "recompensa al terrorismo", en referencia a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, y advirtió que podría facilitar la creación de un "estado aliado de Irán". Desde Washington, el secretario de Estado Marco Rubio expresó un rechazo similar, describiendo la medida francesa como "irresponsable" y una "bofetada" a las víctimas de los ataques de Hamás. El presidente Donald Trump, por su parte, criticó tanto a Macron como a Starmer, afirmando que el reconocimiento beneficia a Hamás y complica los esfuerzos para un alto el fuego. Estados Unidos, que vetó en abril de 2024 una resolución del Consejo de Seguridad para otorgar a Palestina la membresía plena en la ONU, mantiene que el reconocimiento debe surgir de negociaciones directas entre Israel y la Autoridad Palestina.


En contraste, la Autoridad Palestina ha acogido con satisfacción los anuncios. El vicepresidente Hussein al-Sheikh destacó el compromiso de Francia con el derecho internacional y la autodeterminación palestina, mientras que Hamás calificó la medida como un "paso positivo". Arabia Saudita, un actor clave en la región, también elogió las decisiones, con su ministro de Exteriores, Faisal bin Farhan, convocando una conferencia en Nueva York para reforzar el impulso hacia la solución de dos estados. Países como España, cuyo presidente Pedro Sánchez calificó el anuncio francés como "histórico", y México, que reconoció a Palestina en febrero de 2025, han respaldado la iniciativa.


Sin embargo, no todos los aliados europeos de Francia y Reino Unido están alineados. Alemania, por ejemplo, ha descartado un reconocimiento a corto plazo, argumentando que debe ser el resultado final de un proceso negociado. El canciller Friedrich Merz subrayó la importancia de la seguridad de Israel, mientras que el portavoz del gobierno, Stefan Kornelius, afirmó que el reconocimiento es un "paso final" hacia la solución de dos estados. Italia también ha expresado reservas, con la primera ministra indicando que la medida de Macron no resuelve las tensiones entre Israel y la Autoridad Palestina.


El impacto práctico de estos reconocimientos sigue siendo incierto. Analistas como Martin Konecny, del Proyecto Europeo sobre Oriente Medio, sugieren que la decisión francesa envía una señal política a Israel, indicando un costo diplomático por sus acciones en Gaza. Sin embargo, otros, como Maria Luisa Frantappié del Instituto Affari Internazionali, argumentan que el reconocimiento es más simbólico que transformador, con poca probabilidad de alterar la situación sobre el terreno. La falta de un territorio definido, un gobierno unificado y control soberano sobre la seguridad y las fronteras plantea desafíos legales y prácticos para la viabilidad de un Estado palestino.


A medida que se acerca septiembre, la atención se centra en la Asamblea General de la ONU, donde Francia y Reino Unido formalizarán sus posiciones. La conferencia copatrocinada por Francia y Arabia Saudita podría atraer a más países, como Portugal, que ha mostrado disposición a reconocer a Palestina. Sin embargo, la división en Europa y la oposición de Estados Unidos sugieren que el camino hacia una solución de dos estados sigue lleno de obstáculos. La comunidad internacional observa con atención si estas decisiones marcarán un punto de inflexión o se limitarán a gestos diplomáticos en un conflicto profundamente arraigado.

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