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La DANA azota Aragón y Cataluña: Tarazona bajo el agua y una treintena de incidencias en la región


“Recibimos el mensaje de alerta en el móvil a medianoche, y desde entonces estamos con miedo.”

Una nueva Depresión Aislada en Niveles Altos (DANA) ha irrumpido con fuerza en el norte de España, dejando tras de sí un rastro de inundaciones, carreteras cortadas y múltiples incidencias en Aragón y Cataluña. En la comarca de Tarazona y el Moncayo, en Zaragoza, las lluvias torrenciales han convertido las calles en ríos, arrastrando vehículos y anegando viviendas y comercios. Mientras tanto, en Cataluña, un mensaje de alerta masiva enviado por Protección Civil ha instado a la población a evitar desplazamientos y permanecer lejos de cauces y zonas inundables. Este fenómeno meteorológico, que ha golpeado con especial virulencia en las últimas 24 horas, pone a prueba los sistemas de emergencia y la resiliencia de las comunidades afectadas.


La localidad de Tarazona, situada a unos 80 kilómetros de Zaragoza, se ha convertido en el epicentro de las consecuencias de esta DANA. Las precipitaciones, que alcanzaron los 20 litros por metro cuadrado en apenas una hora el viernes por la tarde, han causado estragos en el casco urbano. Según datos del Centro de Emergencias 112 Aragón, hasta las 21:00 del viernes se registraron una treintena de incidencias en la comarca de Tarazona y el Moncayo, incluyendo caídas de árboles, anegamientos en viales, garajes, viviendas y comercios, y obstrucciones en alcantarillado. La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) activó el nivel rojo en la Ribera del Ebro durante la madrugada del sábado, que posteriormente se rebajó a nivel naranja en las provincias de Zaragoza, Huesca y Teruel, con previsiones de lluvias persistentes y granizo de hasta 2 centímetros.


Ana Calvo, concejala de Seguridad Ciudadana de Tarazona, describió la situación a este medio: “Estamos teniendo avisos de fosas de ascensores, tenemos un garaje inundado y varios comercios del centro han sufrido daños por inundaciones”. Los servicios municipales, apoyados por la Unidad Militar de Emergencias (UME), han trabajado sin descanso para retirar árboles caídos y ramas, despejar accesos y achicar agua de las zonas más afectadas. A pesar de la intensidad de las lluvias, el río Queiles, que atraviesa Tarazona, no se desbordó, aunque su caudal aumentó significativamente, generando preocupación entre los vecinos.


El testimonio de Óscar Marrón, un vecino de Grisén, refleja el dramatismo de la situación. Atrapado por una tormenta de granizo mientras regresaba a casa por la carretera A-122, Marrón relató a Heraldo de Aragón: “Salí como pude del coche, porque el agua lo cubrió por completo y no podía avanzar. Tuve que alertar a los conductores que venían de frente para que no cruzaran, porque la situación era muy peligrosa”. Su valentía evitó males mayores, pero su vehículo quedó inutilizable, sumándose a los numerosos daños materiales reportados en la región.



El Gobierno de Aragón activó la fase de emergencia en nivel 1 del Plan Especial de Protección Civil por Fenómenos Meteorológicos Adversos (Procifemar) el viernes por la noche, y durante la madrugada del sábado elevó la alerta al nivel 2 en la Ribera del Ebro ante el agravamiento de la situación. El presidente autonómico, Jorge Azcón, destacó en una publicación en X el “buen trabajo” de las instituciones y pidió a la población extremar la precaución ante las previsiones de nuevas tormentas este sábado. La UME se desplegó en municipios como Pedrola, Grisén, Figueruelas, Pleitas y Bárboles, realizando tareas de reconocimiento y achicamiento de agua.


En Cataluña, la DANA ha generado una situación de máxima alerta. Protección Civil emitió un mensaje masivo a través de la Red de Alerta Nacional-CECAT, instando a los ciudadanos a evitar desplazamientos y actividades al aire libre, mantenerse lejos de ríos, rieras y zonas inundables, y evitar sótanos y zonas bajas. El aviso rojo abarca toda la comunidad, salvo las comarcas de Pallars Jussà, Alt Urgell, Cerdanya, Pallars Subirà, Alta Ribagorça y Val d’Aran, que permanecen en alerta naranja y amarilla.


Rodalies de Catalunya, el servicio de trenes regionales, suspendió la circulación de todos sus servicios, tanto de Rodalies como de trenes regionales, por motivos de seguridad. La compañía informó que tampoco se podían garantizar servicios alternativos por carretera debido al riesgo de inundaciones, y procedió al cierre de estaciones para evitar aglomeraciones. El Servicio Meteorológico de Cataluña (Meteocat) advirtió de la posibilidad de lluvias intensas, granizo y rachas de viento fuerte, lo que podría agravar la situación en las próximas horas.


En Tarazona, los vecinos han pasado de la incredulidad al esfuerzo colectivo para recuperar la normalidad. María José, dueña de una tienda de ropa en el centro de la localidad, relató a este medio cómo el agua irrumpió en su local: “En menos de media hora, el agua entró por la puerta y llegó a cubrirme los tobillos. Perdí mercancía y el suelo está destrozado. Ahora toca limpiar y evaluar los daños, pero es desolador”. Como ella, decenas de comerciantes y residentes se han visto obligados a achicar agua y limpiar escombros, mientras los bomberos y la UME trabajan en las zonas más afectadas.


 “En 40 minutos nunca había visto caer tanta agua. Nos hemos levantado los vecinos a abrir alcantarillas para que el agua fluyera más, en tan poco tiempo nunca había visto llover tanto”


Félix, un residente de Pedrola, habló en La Mañana Fin de Semana de la Cadena COPE sobre la intensidad de las lluvias: “En 40 minutos nunca había visto caer tanta agua. Nos hemos levantado los vecinos a abrir alcantarillas para que el agua fluyera más, en tan poco tiempo nunca había visto llover tanto”. Su relato refleja la rapidez con la que la DANA transformó calles y plazas en escenarios de caos.


En Cataluña, la situación no es menos preocupante. En Tarragona, una vecina de la comarca de Baix Ebre, que prefirió mantenerse en el anonimato, explicó a Cadena SER: “Recibimos el mensaje de alerta en el móvil a medianoche, y desde entonces estamos con miedo. Vivo cerca de un barranco y no he dormido pensando en lo que pasó en Valencia el año pasado”. La memoria de las devastadoras inundaciones de octubre de 2024, que dejaron 236 fallecidos en España, sigue fresca en la mente de muchos.


La DANA, un fenómeno caracterizado por una masa de aire frío en altura que genera lluvias intensas y persistentes, ha golpeado con fuerza el norte y este de España en los últimos días. Según la AEMET, una tormenta estacionaria al oeste del aeropuerto de Zaragoza acumuló 100 mm de agua en una hora, un volumen excepcional que explica la magnitud de las inundaciones en Tarazona y otras zonas. La Confederación Hidrográfica del Ebro ha advertido sobre el riesgo de crecidas en barrancos y cauces, lo que mantiene en vilo a las autoridades y la población.


Este episodio recuerda la catástrofe de octubre de 2024, cuando otra DANA causó inundaciones devastadoras en la Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y Andalucía, con un saldo de 236 víctimas mortales, 228 de ellas en Valencia. La magnitud de aquel desastre, considerado uno de los peores de la historia reciente de España, ha llevado a las autoridades a reforzar los protocolos de alerta y respuesta. Sin embargo, la recurrencia de estos fenómenos extremos pone de manifiesto los efectos del cambio climático, que intensifica la frecuencia e intensidad de las lluvias torrenciales en la región mediterránea.


El consejero de Interior de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, presidió una reunión del Centro de Coordinación Operativa de Protección Civil (CECOPI) en la sala de crisis del 112, donde se informó que no fue necesario rescatar a personas de viviendas, aunque una decena de conductores fueron auxiliados en badenes y puentes. Las labores se han centrado en el achicamiento de agua, ya que las lluvias “estáticas” no han generado grandes acumulaciones de lodo.


En Cataluña, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, expresó su solidaridad con las comunidades afectadas y puso a disposición recursos para apoyar las labores de emergencia. La coordinación entre administraciones autonómicas y estatales, junto con la movilización de la UME, ha sido clave para contener los daños, aunque las previsiones meteorológicas indican que la DANA podría seguir causando estragos hasta el domingo.La DANA de julio de 2025 ha vuelto a poner a prueba la capacidad de respuesta de España ante fenómenos meteorológicos extremos. En Tarazona, los vecinos trabajan codo con codo para recuperar sus hogares y negocios, mientras en Cataluña la población permanece en vilo ante la posibilidad de nuevas inundaciones.


Las autoridades insisten en la importancia de la prevención: evitar desplazamientos innecesarios, mantenerse lejos de cauces y zonas bajas, y seguir las indicaciones de Protección Civil. Mientras tanto, el debate sobre la adaptación al cambio climático y la mejora de las infraestructuras para prevenir inundaciones vuelve a la palestra. Como afirmó el alcalde de Tarazona, Tony Jaray, en el Canal 24 Horas: “La intensidad y la rapidez de la lluvia nos sorprendió a todos, pero ahora toca trabajar juntos para salir adelante”.

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