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Última Hora: Irán Ataca con Misiles la Base Estadounidense de Al Udeid en Qatar en Respuesta a la Agresión de EE.UU.


En un audaz acto de retaliación que ha elevado la tensión en Oriente Próximo a niveles críticos, Irán lanzó esta tarde un ataque con misiles balísticos contra la base aérea de Al Udeid, la mayor instalación militar estadounidense en la región, ubicada a las afueras de Doha, Qatar. El asalto, que tuvo lugar alrededor de las 16:30 hora local (14:30 CEST), marca la primera respuesta directa de Teherán a los ataques estadounidenses de la madrugada del sábado contra tres instalaciones nucleares iraníes, un episodio que ha desatado temores de una escalada regional incontrolable.


Según un comunicado emitido por las Fuerzas Armadas iraníes, el ataque fue una “operación devastadora y precisa” diseñada para responder a lo que Teherán calificó como una “agresión ilegal” por parte de Estados Unidos. La televisión estatal iraní difundió imágenes de misiles balísticos, incluidos modelos de corto y mediano alcance como el Fateh-110 y el Zulfiqar, despegando desde plataformas móviles en territorio iraní, acompañadas de un mensaje que proclamaba la acción como “un golpe contundente contra los intereses del enemigo”. El Ministerio de Defensa iraní afirmó que el número de misiles disparados fue proporcional a las bombas utilizadas por Estados Unidos en sus ataques, una señal de que Teherán buscaba calibrar su respuesta para evitar una guerra total.


La base de Al Udeid, cuartel general avanzado del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), alberga a unos 10.000 efectivos, entre militares estadounidenses, personal de la coalición y civiles, y es un pilar estratégico para las operaciones de Washington en Oriente Próximo. Testigos en Doha reportaron múltiples explosiones y un cielo iluminado por las trazas de los sistemas de defensa aérea, mientras las sirenas de alerta resonaban en la capital qatarí. Videos compartidos en redes sociales, verificados por este periódico, mostraron columnas de humo elevándose desde las cercanías de la base, aunque la extensión de los daños sigue sin aclararse.


El Ministerio de Defensa de Qatar, en un comunicado emitido dos horas después del ataque, afirmó que sus sistemas de defensa aérea, apoyados por baterías estadounidenses Patriot, “interceptaron con éxito” la mayoría de los misiles iraníes. Las autoridades qataríes aseguraron que no se registraron víctimas ni daños significativos en la base, una declaración que busca proyectar calma en un país que se encuentra en una posición delicada como vecino de Irán en el Golfo Pérsico. Sin embargo, una fuente militar citada por Al Jazeera, con sede en Doha, sugirió que al menos dos misiles impactaron en áreas periféricas de la base, causando daños menores a infraestructura no crítica. Esta información no ha sido confirmada oficialmente.


Un elemento clave que ha emergido en las últimas horas es que Irán habría notificado a Qatar con antelación sobre el ataque, según una fuente diplomática citada por Reuters. Este aviso, que habría sido transmitido a través de canales discretos, permitió a las fuerzas estadounidenses y qataríes activar sus defensas y minimizar el riesgo de bajas. El gesto, interpretado por analistas como un intento de Teherán de limitar las consecuencias del ataque, subraya la compleja dinámica de la región, donde los actores buscan proyectar fuerza sin cruzar umbrales que desencadenen una confrontación mayor.


El Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, en una declaración publicada en su sitio web, justificó el ataque como una “medida legítima de autodefensa” bajo el Artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. El comunicado también advirtió que Irán “responderá con firmeza” a cualquier acción adicional de Estados Unidos, aunque dejó la puerta abierta a la diplomacia si Washington “cesa sus agresiones”. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, en una publicación en la red social X, calificó el ataque como “un mensaje claro” de que Irán no tolerará violaciones de su soberanía.


En Washington, la Casa Blanca convocó una reunión de urgencia tras el ataque. Un alto funcionario del Pentágono, citado por CNN, confirmó que Estados Unidos había recibido alertas previas de una “amenaza creíble” contra Al Udeid, lo que permitió reforzar las defensas de la base. El presidente Donald Trump, en una publicación en Truth Social, describió el ataque iraní como “un acto de desesperación” y prometió que “Irán pagará un precio muy alto si continúa por este camino”. Sin embargo, el secretario de Estado, Marco Rubio, adoptó un tono más mesurado, señalando en una declaración que Estados Unidos “evaluará cuidadosamente” su respuesta para evitar una escalada innecesaria.


La comunidad internacional reaccionó con una mezcla de alarma y llamados a la contención. Rusia, aliado de Irán, condenó el ataque inicial de Estados Unidos y expresó su “solidaridad” con Teherán, aunque evitó respaldar explícitamente la acción iraní. China instó a todas las partes a “actuar con responsabilidad” para proteger las rutas comerciales del Golfo, mientras que la Unión Europea, a través de su alta representante Kaja Kallas, pidió una “desescalada inmediata”. Qatar, atrapado en el centro del conflicto, emitió un comunicado en el que expresó su “profunda preocupación” por el ataque en su territorio y anunció que buscará una solución diplomática en coordinación con socios regionales e internacionales.


El ataque iraní a Al Udeid, aunque limitado en su impacto material, tiene profundas implicaciones simbólicas y estratégicas. Para Teherán, representa una demostración de su capacidad para golpear activos estadounidenses clave, reforzando su posición como actor regional dispuesto a desafiar a Washington. Para Estados Unidos, plantea el desafío de responder sin caer en una trampa que podría arrastrarlo a un conflicto prolongado. En Doha, la población sigue en estado de alerta, consciente de que su país, a pesar de su neutralidad, se ha convertido en un escenario del enfrentamiento entre dos potencias.


A medida que la noche cae sobre el Golfo, el mundo observa con nerviosismo los próximos pasos. La posibilidad de nuevas represalias, combinada con la amenaza latente de que Irán cierre el estrecho de Ormuz, mantiene a la región al borde del abismo. En un momento en que la diplomacia parece más necesaria que nunca, la pregunta es si las partes involucradas encontrarán un camino para evitar una guerra que nadie, ni siquiera los más beligerantes, parece desear plenamente.

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